Del 6 al 9 de julio, se llevó a cabo la Semana de la Moda de la Alta Costura Otoño-Invierno 2026 en París. Uno de los eventos más esperados y alabados en la industria de la moda, debido a que, a diferencia de otras pasarelas en donde se presentan colecciones cuyas prendas van destinadas al uso del día a día o en eventos especiales; aquí se presentan piezas de arte en donde la opulencia y la creatividad no tienen límites.
Como cada año, la diseñadora Iris Van Herpen, no pasó desapercibida, pues desde la apertura de su firma, con el mismo nombre, en 2007, se ha posicionado como una de las propuestas más surrealistas, artísticas, itinerantes y visionarias de las últimas décadas.

Su sello distintivo es la fusión de las técnicas artesanales de la alta costura con el avance tecnológico e incluso científico de la época.
El archivo de Van Herpen se caracteriza visualmente por sus patrones geométricos, la fluidéz en sus cortes, el estilo futurista y esa sensación que te dejan sus diseños, de estar viendo ropa de otro planeta.
Pero, además de sus siluetas innovadoras y el concepto de cada una de sus colecciones, la diseñadora ha logrado llevar materiales que se creían impensables, directamente a la pasarela.

La unión del cosmos y lo humano en una pasarela
En esta ocasión, Iris ha presentado su colección ‘Sonic Starquakes’, una serie de prendas inspiradas en el universo, específicamente en la estructura de los «terremotos estelares» o supernovas en explosión.
A través de sus canales de difusión, la firma ha dejado en claro que fenómenos naturales como los espirales de las galaxias, la turbulencia del plasma y la energía que hace vibrar las estrellas, son arte puro que en esta ocasión ellos han decidido materializar a través de la moda.

«Tanto las culturas antiguas, como la ciencia moderna, han encontrado una enorme correspondencia entre el cosmos y su comportamiento, con el cuerpo humano. La red ramificada del interior de una neurona y la red ramificada de una tormenta planetaria no son idénticas, pero pertenecen a la misma familia. Esto revela cómo el flujo universal de energía moldea geometrías ramificadas en todas las escalas.»
Con esto en mente, la diseñadora trató de llevar multiples escalas de esta realidad a su colección, para unir en un mismo lugar lo celular con lo planetario. El ser humano habita el universo, y usa un vestido que a su vez contiene el mismo material que existe en las estrellas.

Un vestido hecho de plasma
Iris Van Herpen ha llevado todo este concepto a la moda a través de dos piezas claves en su colección: «Fractal Universe» y «Helix Nebula».
En el primero, energía ramificada recorre el vestido gracias a que se atraparon millones de electrones en el vestido. ¿Cómo? La diseñadora cargó su vestido con electricidad y luego lo sometió a temperaturas extremadamente bajas para retener la energía atrapada en su interior.
Una noche antes del desfile, los electrones comenzaron a liberar la energía en pausa de forma natural (se tenía pensado que esto pasara durante la pasarela, pero la naturaleza tiene sus propios tiempos). Esa energía es plasma, componente principal de las estrellas, que en este caso se puede ver porque deja el rastro de destellos ramificados que recorrieron el vestido.
El diseño se inspiró en el experiemento de Margaret Watts Hughes, quien inventó el eidófono para tratar de materializar su voz en forma de arte. Este artefacto tiene una membrana de polvos de colores que con las vibraciones de la voz se desplazan por la superficie, formando líneas y figuras que termian creando una obra de arte.


Helix Nebula
El top cuenta con dos estructuras de vidrio soplado a mano en forma de luna, rellenas de plasma que reacciona al tacto. Cuando alguien está usando el vestido el cuerpo de convierte en un conductor del campo de electricidad del plasma, alterando e interactuando con su energía.


«Por años me ha atraído la idea de crear una pieza hecha únicamente de energía. Hemos dado forma a la alta costura mediante sólidos, líquidos, materia viva, e incluso gases. Ésta es la primera vez que trabajamos con el cuarto estado de la materia: el plasma. El vidrio y el tul aún la mantienen anclada a la tierra, pero estamos un paso más cerca de que la alta costura exista únicamente como atmósfera.» expresó la diseñadora en redes sociales.
El diseño se completa con 15,000 burbújas de vidrio soplado que le dan un aire mucho más etéreo y surrealista.
Sin duda Iris se supera cada vez más a ella misma, dándonos un ejemplo claro de cómo la naturaleza, la moda, la ciencia y la tecnología pueden coexistir y crear verdaderas obras de arte.




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