El director mexicano Guillermo del Toro llegó a la CDMX para la presentación y proyección especial de su más reciente película ‘Frankenstein’, una cinta original que Netflix que se estrenó a finales de octubre en algunos cines seleccionados y llegará a la plataforma a partir del próximo 7 de noviembre.
Su visita a nuestro país cierra con broche de oro la gira promocional de la película, pues el director quería celebrar la emoción próxima de su estreno en casa. ¡Y vaya que lo hizo!Del Toro pasó horas atendiendo a sus fans, que se dieron cita a las afueras del Antiguo Colegio de San Ildefonso incluso sin invitación al evento, pero con la esperanza de ver al cineasta aunque fuera de lejos.
Desde su llegada en una camioneta blanca, Guillermo no dejó de sonreír en todo momento e intercambiar pequeños diálogos con todo aquel que podía, conversaciones rápidas pero llenas de genuina atención, dejando ver que el director es una persona que sabe vivir en el presente y escuchar.
Con su calmada y amigable actitud que lo caracteriza, la estrella de la noche firmo tantos autógrafos como pudo, se tomo todas las selfies que le fue posible y animó a docenas de seguidores que lo felicitaban por su trabajo, le agradecían por inspirarlos o hasta le pedían un abrazo. «Aún tienen un chingo de tiempo» repitió.

Y eso que aún no entraba al recinto en donde se llevaría a cabo el evento, en donde lo esperaba otro puñado de fans e invitados, entre los cuales había actores, influencers y hasta algunas personas que se dedican a la política. Todos querían rodearse aunque fuera un poco de la magia de Guillermo del Toro.
Guillermo del Toro no llegó solo
Creador y criatura acompañaron al director. Tanto Oscar Isaac como Jacob Elordi llegaron casi a la par del jalisciense, y aunque también se tomaron su tiempo para saludar a los fans que los esperaban a fuera del recinto, no se quedaron tanto tiempo como Del Toro, quien si hubiera podido seguramente se habría quedado incluso más tiempo.

Jacob Elordi, aunque fue quien menos tiempo se quedó afuera, regresó una vez más para agradecer a una fan que le había regalado un perrito labrador de crochet inspirado en su perrita Layla. Un detalle que sin duda logró mover el corazón del actor de 28 años.
Por su parte, Oscar Isaac, quien fue el último en irse del evento cundo concluyó alrededor de las 9:30pm, pidió que detuvieran su camioneta para regresar y firmar a todos los fans que aún esperaban fuera del lugar. «Ustedes me esperaron mucho, no me podía ir así.» dijo mientras daba autógrafos y se tomaba selfies con cada uno de los presentes.

Un evento lleno de emoción y un sentido discurso del director
Luego de un cóctel para los afortunados invitados al evento, comenzó la alfombra negra por donde desfilaron algunas personalidades del mundo del espectáculo, conductoras, actrices, actores, los hermanos Ambriz… pero sin duda todos los reflectores estaban a la espera de las grandes estrellas de ‘Frankenstein’.
Oscar Isaac y Jacob Elordi disfrutaron de cada paso por la alfombra platicando con medios, creadores de contenido y fans, quienes les llevaron regalos y hasta se «desmayaron» después de que Elordi les tomara de la mano.
Aunque es indudable que quien más lo disfrutó fue Guillermo del Toro, quien con la misma atención de antes, dedicó todo el tiempo posible a cada uno de los asistentes que lo esperaban perfilando la alfombra. Él también era la presencia más esperada de la noche.
Después de la alfombra, los tres presentaron la película en el auditorio y los asistentes pudieron disfrutar de ella en pantalla grande mientras Oscar, Jacob y Guillermo disfrutaban de un cóctel privado.

Al término de la película, los tres regresaron para responder un Q&A moderado por el co-director ejecutivo de Netflix: Ted Sarandos.
En dicha conversación Guillermo explicó que sus películas son como son gracias a que es mexicano, y el ingenio que se desarrolla siendo mexicano es un regalo.
Aquí te dejamos la conversación completa:
Si no has visto ‘Frankenstein’ te recomendamos anotarla en tu lista, pues ya es considerada por muchos (incluyéndonos) como la mejor adaptación cinematográfica de la obra de Mary Shelley.




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