En una carrera que mantuvo a los espectadores al filo del asiento y con el corazón en un puño, se llevó a cabo la onceava edición de la Fórmula E en el Autódromo Hermanos Rodríguez en la Ciudad de México, este sábado 11 de enero.

Después de una emocionante corrida en Sao Paulo en diciembre de 2024, México es el segundo destino que los pilotos visitan como parte de esta temporada. A la cabeza se mantenían los pilotos de Tag Heuer Porsche: Pascal Wehrlein y António Félix Da Costa, quienes lograron la primera y segunda posición para arrancar.


Aunque durante las prácticas el piloto Oliver Rowland de Nissan, se mantuvo en los primeros lugares y con buenos tiempos, quedó en la cuarta posición para arrancar, mientras que Norman Nato, su coequipero, descendió hasta la posición 19.

Rowland lleva a Nissan más allá de las expectativas
Con el inicio de la tercera generación de autos eléctricos y todas las mejoras que esto implica, el equipo de Nissan tenía como objetivo quedar entre los primeros 6 lugares, y aunque soñaban con lograr su primer podio en México, no tenían idea de lo que estaba por venir en la carrera.
El equipo Porsche dominó las primeras 18 vueltas, impidiendo que Rowland, con Jean-Éric Vergne de DS Penske pisándole los tobillos, pasara de la tercera posición, y marcando el paso de todos los demás.

Sin embargo, un pequeño respiro en su constante fue la puerta perfecta para que los demás pilotos aprovecharan la oportunidad y cambiaran por completo el tablero, posicionando al equipo de Andretti en primer lugar, los Porsche fuera de podio y Nissan en el sexto puesto.

Cuestión de estrategia
Además de la ingeniería del auto, en carreras como esta se puede ver claramente la importancia de la estrategia de cada piloto, pues Oliver Rowland logró pasar del sexto al cuarto lugar en una vuelta y a la siguiente pasar a uno de los Porsches para meterse al podio.

Cuando ya sólo faltaban 5 vueltas al circuito, el piloto de Andretti se bajó del podio mientras Rowland con agilidad se posicionó a la cabeza, con ambos pilotos de Porsche dando batalla para pelear el primer lugar.


El piloto inglés, que curiosamente lleva el auto número 23, el número de la suerte de su equipo (Nissan en japonés se divide como ni-san, que significa dos-tres), es conocido por ser un piloto que arranca fuerte y después aplica una técnica de resistencia para al final sacarle el mayor provecho a su auto, justo cuando todos los demás ya están avanzando con las últimas reservas.
Es por ello que pese a darle batalla hasta la última vuelta, Da Costa no logró alcanzar a Oliver, quien terminó coronando a Nissan en el primer lugar del podio.

Enfocados en hacer que el éxito suceda
A pesar de que el 30% de la adición mexicana es afición de Nissan, la firma japonesa no había logrado subirse a un podio en México. Esta onceava edición representó la primera vez que Nissan pisa un podio, y lo ha hecho en primer lugar.
«Es un deporte, no puedes planear ganar la final, porque hay muchas cosas fuera de tus manos. Es una competencia. Pero sí puedes planear estar en el top y alistar los ingredientes para que eso suceda. Eso es lo que estamos haciendo.» fue lo que Oliver Rowland platicó con nosotros tres días antes de la carrera. Hoy sostiene el trofeo de primer lugar en sus manos.

Detrás del éxito del piloto también está el talento de Tomasso Volpe, Director Global de Motorsports Nissan; Théophile Gouzin, Director Técnico del equipo; y todo el equipo de ingenieros y mecánicos que llevan la ingenieria de un auto a lugares que antes eran inimaginables.
¿Algún día esta tecnología sustentable podrá estar bajo nuestras manos al sujetar el volante? Probablemente antes de lo esperado, pues la firma japonesa aprovecha este tipo de competencias para probar y desarrollar tecnologías que quiere llevar al mercado global a futuro.

Aún queda una larga temporada por delante, pero mientras tanto Rowland ha demostrado que centrados en hacer las cosas bien, el reconocimiento y los resultados llegan sin necesidad de alardear. Además es un claro ejemplo de que la competencia no se acaba hasta la última vuelta, y mientras haya oportunidad siempre se puede ganar.





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